La regata del ESTRELLA DAMM
Sábado, 09 de Abril de 2011 11:39
Estrella Damm

La rotura del estay principal cuando estaban a punto de pasar el estrecho de Cook ha marcado la regata del Estrella Damm. Siempre cerca del podio –fueron líderes durante seis días en el Atlántico Sur, aprovechando la parada de Foncia y Virbac-Paprec 3 en Recife-, aquella avería obligó a Alex Pella y Pepe Ribes a parar 48 horas en Wellington.


La parada técnica del Estrella Damm en Wellington marcó un antes y un después. No sólo el MAPFRE se escapó definitivamente del Estrella Damm, sino que Pella y Ribes vieron cómo les adelantaban el Renault Z.E., el Neutrogena y el Mirabaud. Las 48 horas de penalización en Wellington también supusieron que el Estrella Damm y el Groupe Bel cayeran de pleno en las garras del ciclón tropical Atu.

A bordo del vencedor de la primera Barcelona World Race, el antiguo Paprec- Virbac 2 de Jean-Pierre Dick, Pella y Ribes se mantuvieron siempre en el grupo de cabeza. Su salida del Mediterráneo fue muy dolorosa, sin viento y con una corriente en contra que incluso les hizo retroceder cuando ya habían entrado en el Atlántico, circunstancia que aprovechó el Mirabaud para apearlo del podio durante varios días.

Líderes en el Atlántico

El 8 de enero el Estrella Damm recuperó la tercera plaza, a distancia ya del Virbac-Paprec 3 y del Foncia, que cada día incrementaban su ventaja sobre el resto de la flota. Las averías que llevaron a los dos barcos franceses a realizar una parada técnica en Recife permitieron que Pella y Ribes se auparan al liderato el 14 de enero, al día siguiente de cruzar el ecuador.

Se les planteó entonces el dilema de si rodear el anticiclón de Santa Helena por el oeste o si intentar cruzarlo por el medio. Unas previsiones meteorológicas que apuntaban la posibilidad de que el centro de altas presiones se rompiera por la mitad llevaron al Estrella Damm a buscar la ruta más corta hacia el cabo de Buena Esperanza. Seguidos por la casi totalidad de la flota –el MAPFRE buscó una alternativa entre las dos rutas teóricas-, Pella y Ribes vieron cómo tras pasar cerca de la costa sudamericana, el Foncia, el Virbac-Paprec 3 y el MAPFRE los adelantaban entre el 20 y el 22 de enero.

La rotura del palo del Foncia permitió a Pella y Ribes recuperar la tercera posición, que intercambiaron varias veces con el Groupe Bel de Kito de Pavant y Sébastien Audigane a lo largo del Índico. Ya al sur de Australia, el Estrella Damm se acercó al MAPFRE, y muy cerca uno del otro se enfrentaron a la que entonces fue considerada como la peor tormenta de la regata, con vientos de hasta 50 nudos y olas “como montañas”.

En Wellington cambió la historia

La travesía del mar de Tasmania fue un pequeño suplicio para Pella y Ribes, que dieron prioridad a dejar el barco en condiciones de poder pasar por el estrecho de Cook sin parar en Wellington. Todos sus esfuerzos, sin embargo, fueron vanos cuando el 20 de febrero rompieron el estay junto a la costa neozelandesa. Se trataba de una pieza que no podía ser sustituida con los medios de a bordo, por lo que su sueño de no parar se fue al traste. Y con él su posición del podio, porque en las 48 horas en que estuvieron en puerto vieron cómo les adelantaban el Renault Z.E., el Mirabaud y el Neutrogena, que a favor de buenos vientos portantes pusieron los pies en polvorosa. De hecho, Pella y Ribes perdieron 500 millas respecto de Pachi Rivero y Toño Piris.

Por si esto no fuera suficiente, un ciclón tropical se interpuso en el camino del Estrella Damm y del Groupe Bel tras zarpar juntos de Nueva Zelanda. “Hemos pasado por el ojo del ciclón Atu. No se lo recomiendo a nadie. 24 horas de vientos de 40 a 50 nudos. Mar montañosa, mucho estrés”, resumió Ribes en twitter.

Atu dejó secuelas a bordo en forma de lesiones como consecuencia de los golpes recibidos tanto en el interior de la cabina como, sobre todo, durante una maniobra en proa.

Un centenar de millas recuperó el Estrella Damm al Renault Z.E. entre Wellington y el cabo de Hornos, que dobló el 9 de marzo en séptima posición. Mayor fue el acercamiento en el Atlántico Sur, pues los dos barcos llegaron a estar separados por apenas 76 millas. Hasta ahora, Pella y Ribes han realizado el mejor tiempo en el Trofeo del Atlántico Sur-Norte, entre Hornos y Gibraltar.

Lo peor estaba sin embargo por llegar. Si el Mediterráneo parecía no querer dejarles marchar, se las ingenió para dificultarles la entrada, en su camino de vuelta a Barcelona. “Ha sido lo más duro de toda la vuelta al mundo”, explicaron Pella y Ribes hace un par de días sobre su paso por Gibraltar, contra vientos que llegaron a rachas de 65 nudos y un mar montañoso. Unas condiciones que amainaron al salir del mar de Alborán.

 

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